Siempre me habían atraído, a todo el mundo creo que le atrae contemplar el firmamento, pero estos últimos días me estoy interesando más, y gracias a las buenas compañías uno va aprendiendo poco a poco. Algunos nombres extraños empiezan a hacerse familiares y el cielo se convierte en una especie de lienzo donde se van dibujando enormes figuras. Me resultan especialmente curiosas las historias mitológicas que explican las localizaciones de las constelaciones, el lugar que ocupan, su posición respecto de otras, etc, ...
Pero, al fin y al cabo, como en todo, los nombres y las historias son lo de menos, os invito a que una noche despejada os alejéis algo de la ciudad y disfrutéis de las estrellas, da igual como se llamen, simplemente disfrutad.






